Estamos bastante mal acostumbrados a que los personajes malvados de la literatura y el cine sean generalmente bastante más estúpidos que el héroe y en ocasiones increíblemente escrupulosos en esto de hacer el mal. Cosa que por sentido común va claramente en contra de su naturaleza, pero de esto solo se puede culpar a los guionistas y escritores incapaces de dar rienda suelta a sus más bajos instintos para lograr crear grandes personajes malvados.
Revisando el otro día “Una serie de catastróficas desdichas” volví a encontrarme con el Conde Olaf. Para quienes no hayan visto la película aun hay que decir que se trata de una adaptación de una serie de libros y en principio son libros de literatura infantil. Tan crueles y malvados como “La Cenicienta” o “Caperucita” tal y como fueron concebidos en su versión original. Es tal el grado de maldad que la película comienza aclarando sin lugar a duda que en esta cinta no aparecen elfos felices, a menos que este próxima su muerte. La película además cuenta con una de las mejores fotográficas y recreaciones de un mundo imaginario que se pueda hacer. Un trabajo exquisito que se extiende incluso a los créditos del final.

Volviendo sobre nuestro villano en cuestión el Conde Olaf es el último personaje malvado capaz que se ha creado, si exceptuamos a Hannibal Lecter. Gran parte de su encanto radica, como no, en que es un personaje de literatura infantil sin ningún escrúpulo en hacer el mal o matar para conseguir sus objetivos. Cosa muy educativa para nuestros retoños de cara al futuro ya que aprenderán la lección con matricula. Además todos sus gestos, voces, actitudes y estética conforman una identidad inequívoca que Jim Carrey logra plasmar en la gran pantalla con genial maestría. Un tipo de esos que es difícil olvidar su cara.
Con todo esto obtenemos un personaje malvado con un firme objetivo, conseguir una fortuna, capaz de hacer lo que sea necesario y sobre todo valerse de cualquier método para lograr dicho objetivo. Ya sea engañar, mentir, retorcer la ley… Casi parece un abogado. En definitiva una película “muy recomendable” como diría un buen amigo.
Tagged: catastroficas, conde, desdichas, olaf, serie
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2 Comments
La quería haber visto en el cine, y me quedé con las ganas. Aún la tengo apuntada en la lista de películas para ver en casa en buena compañía, sobre un buen sofá, con palomitas y coca-cola.
Sólo me falta la compañía y la peli. La casa y el sofá son prestados. A la coca-cola y a las palomitas invito yo. Si alguien se apunta…
Joder Ana jajajajajjajajaja perdona que me ria, pero tia ha sonado fatal ese comentario!!!!!!!!!!!!!
Si vivieramos más cerca te llevaba la peli y encima te invitaba yo a esas palomitas y a un bunker de coca-cola (que son esenciales para ver una buena peli) no sé si seria muy grata o el tipo de compañia que quisieras…..pero vamos que yo te acompañaba..de verdad ke si!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Un beso wapa