Sentir vergüenza no es políticamente correcto

Como muchos otros si en su día llego hasta vosotros el discurso del periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez durante una entrega de premios en la que había algún que otro importante cargo del gobierno, no habréis tenido más noticia de el por otros medios que no sean los presentes en internet.

Hoy me entero mediante una noticia de Kaos en la Red que aparece en la portada de Menéame que este discurso nunca llego a hacerse público por la prensa en la que trabaja el propio premiado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Es normal sentir vergüenza, no hacerlo seria de un descaro y vileza que ríete tú de Castro, Franco, Pinochet y semejantes. Y como avergonzar a políticos es, no podía ser de otro modo, políticamente incorrecto, primero porque es difícil encontrarles la vergüenza y segundo porque una vez hecho cuesta lo suyo convocar una rueda de prensa para desvergonzarse, lo mejor es la censura.

Si de esto no se entera nadie, no hay porque avergonzarse. ¿O no?

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