Indigencia

Hace poco leyendo una entrada del blog del que hablaremos más adelante, me di cuenta de algo que ya sabía pero a lo que no prestaba mucha atención. Cuando la gente se refiere a los indigentes, los pobres, los del cajero, muchas veces lo hacen con un temor hacia ellos que realmente no tiene justificación alguna ni sustento sobre el que buscar argumento alguno. La realidad es que los indigentes y desposeídos tienen más miedo que los transeúntes, sencillamente porque viven expuestos y sin ninguna protección. La sociedad es así de absurda, nunca deja de sorprendernos…

Anoche el director de Caritas en España comentaba en el noticiero del canal 24Horas de TVE la alarmante situación de muchas familias que debido al despido de uno o más de sus miembros se encuentran con no poder afrontar los pagos de sus créditos o simplemente sin dinero para poder comer. El número de personas que recurría a ellos para obtener lo más básico se había incrementado en un 40% entre principios del 2006 y mediados del 2007, de entre los cuales muchos eran gente que anteriormente había disfrutado de una situación económica estable.

Todo esto viene a que el hecho de “estar en la calle” es mucho más sencillo de lo que parece y las causas muchas y diversas. Desde problemas con alcohol o drogas, hasta enfermedades de todo tipo, o simplemente una depresión o mala racha. De esto me parece que no se acuerdan quienes los miran con desprecio. Además muchas veces esta situación que podría ser perfectamente temporal por una coyuntura concreta se ve prolongada en el tiempo por la falta de oportunidades que provoca el rechazo irracional a alguien que ha vivido en la calle.

Hay por ahí mucha gente sobreviviendo de mala manera a la que en los próximos meses se les van a sumar más “ciudadanos” para convertirse en “sin techo”. Mientras algunos se preocupan por el valor de sus acciones y de la cotización del euro frente al dólar, otros estarán buscando un sitio donde dormir en las noches frías.

Para que vayáis enterándoos de una realidad cotidiana Pedro Cluster a  pesar de no tener techo propio encuentra tiempo y ganas para contar lo que sucede en la vida de un indigente, la gente con la que se encuentra y sobre todo las autenticas putadas a las que son sometidos por la administración, los “normales” y la sociedad en general. Seguramente muchos ya habrán recogido la anécdota del “vagabundo y su blog” pero es de justicia darles un poco más de voz a ver si de una puta vez vuestra sociedad hipócrita deja de mirarles con miedo y asco.

No dan ganas de hacerse vagabundo pero sí de saber por lo que tienen que pasar.

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