No se lo van a creer pero el condón, ese invento que tiene ya más de 3.000 años, admite patentes! Claro que no es de extrañar si nos ponemos a darle formas y usos para los que quizá no se pensó en un principio. En eso de reinventar una y otra vez la misma cosa, los humanos tenemos un arte que no se puede aguantar, ni con morfina.

Esta aberración con visos de intentar dar más placer no es lo más raro que uno se puede encontrar. Hay una galería entera de engendros creados por la imaginación, o estupidez, humana. Quizá la única mejora importante en esto de los condones ha sido el uso de mejores materiales y si me apuran lo de darles sabores. Pero me temo que en todo lo demás, hemos fracasado.
Y en campañas gubernamentales para fomentar su uso no os lo cuento que me lincháis.
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3 Comments
Jejeje, me ha encantado la patente esa de “condón camellero”. La de millones que haría el tipo que diseño eso…
El número 23 es descojonante…
¿Y la gilipollez no se puede patentar? Porque la patento y me hago rico…
No, creo que ya la patentó Zaplana en su dia.