Resulta que a raíz de ver “Little Miss Sunshine” me entere que lo de los concursos de belleza de niñas en EEUU no es solo un evento creado adrede para rellenar hueco en las películas de Hollywood. No. Son concursos reales, en los que madres reales llevan a sus casi reales hijas. Por supuesto gana la más “guapa” y la que mejores actitudes en general haya demostrado a través de las diferentes etapas del concurso. Es la versión en miniatura de cualquier concurso para “Miss” en cualquier condado del medio oeste en el que la industria local se dedica a la cría de pollos en explotaciones masivas. Porque las niñas también tienen derecho a ser “Miss fried chicken”.
Habrán notado que si no tiene ninguna tara congénita ni tumor creciendo en su cerebro muy posiblemente estas niñas le resulten engendros deformes, casi como un trabajo completo de los Jíbaros en una majjorette. Es así de crudo y hay una explicación para este suceso. Se trata del valle inquietante en alusión a la reacción de lo casi humano en los propios humanos.
Es bastante sencillo de comprender. Lo que intenta imitar comportamientos y aspectos humanos atrae nuestra simpatía y aceptación, lo que es casi humano provoca nuestro rechazo como consecuencia de que nuestro cerebro detecta fallos individuales notables en un conjunto que podríamos denominar como aceptable. El “valle inquietante” podría ser un mecanismo de defensa biológico al detectar un alto porcentaje de nuestras propias características en ese ser y simultáneamente ser conscientes de que no es como nosotros y ser incapaces de encontrarle semejanzas con otras especies. Todo un misterio al que Friker Jiménez podría arrojar algo de luz, de esa que lleva en el bolsillo.
Pues con estas niñas me sucede exactamente lo mismo. Me provocan un sentimiento de repulsión por el cual podría, en caso de encontrarme cara a cara con una en un pasillo estrecho y señalándome con malas intenciones, descabezarla de una patada sin el mayor remordimiento porque mi cerebro la sitúa en lo más profundo de ese valle inquietante, por debajo incluso de un zombi con tutú. Lo preocupante de todo esto no es el asco que provoca en la gente que, aparentemente, no estamos enfermos. Lo verdaderamente preocupante es como sus padres han llegado a permitir este esperpento. ¿Es que nadie le ha dicho a esa madre que su hija podría pasar por una muñeca hinchable para pedófilos? ¿No siente grima al ver comportamientos y gestos de una muchacha ya en la edad adulta en un cuerpo de una niña?
Pues seguro que no. Estaran tremendamente orgullosas de que sus hijas sean algo en la vida. Solo queda por determinar biológicamente que es ese algo…
Tagged: belleza, concursos, inquietante, niñas, valle


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4 Comments
En un capítulo de ‘Los Simpson’ también hablaban de estas movidas, con Lisa presentándose a Miss Springfield. Realmente son unos concursos terroríficos.
Luego los padres llorarán cuando vean que su hija se saca los cuertos con 16 haciendo pol-lno
Bfff…A mí me dio la misma sensación cuando ví Pequeña Miss Sunshine (peliculón, dicho sea de paso). Yo habría cambiado el título de “Tu hija me inquieta” por el de “Tu hija me da grima”, directamente.
Esto es una tonteria ese video.. una niña. Miss? wapa¿ tonterias. esta pag si es una miss. Xorradas esa niña lo k hace ahi es el ridiculo sin saber bailar.