Las protestas de los autores y de las entidades de gestión sobre la reforma de la ley de propiedad intelectual descubren al fin su verdadera faz: defienden un monopolio de precios enemigo del mercado y de los derechos de los demás.
La SGAE y otras gestoras de derechos quieren mantener la imposición arbitraria de precios de la que disfrutan. Se niegan a cualquier negociación y rechazan hasta a los tribunales y órganos de arbitraje.
El libre mercado no existe para ellos y luchan contra la reforma legal para romper su monopolio de precios. Defienden que sólo ellos pueden marcarlos. Los demás, distribuidores, exhibidores, medios y consumidores, a pagar sin ley de oferta y demanda que valga.
El abuso no admite rebaja y llevan muchos años abusando.
A pesar de conseguir un canon para gravar cualquier dispositivo donde se puedan almacenar datos y obras, sean propias o ajenas, comerciales o no comerciales, y donde también se puede reunir información de dominio público, no les basta.
No renuncian a su monopolio de precios amparado por la ley vigente.
Delirante. Se pronuncian contra la “Disposición Adicional 2ª -de la reforma que ya está en el Senado-, que autoriza al Gobierno para que cree una comisión de propiedad intelectual con facultad para ‘la fijación de cantidades sustitutorias de las tarifas’. Y aluden al derecho del autor “para fijar libremente el contenido patrimonial de los derechos”. Unilaterlamente, quieren decir, sólo respetan su libertad y niegan la de los demás. La propiedad intelectual es el único mercado conocido donde un sistema unilateral y oligopólico de precios sin regulación pública es considerado no sólo legal, sino imprescindible y obligado.
¿Hasta cuándo se plegarán nuestros políticos a estos excesos?
Las televisiones privadas ya han publicado un comunicado a través de la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA) manifestando su apoyo a la actual reforma para acabar con los precios impuestos y eliminar los “abusos” de las entidades de gestión.
Excelente articulo de Periodistas 21 en referencia al descontento de la SGAE con la nueva LPI que tampoco gusta a nadie.
No sé los demás pero en mi pueblo a cualquiera que le cuenten esto piensa en la mafia automáticamente. Y no es que las siglas de la SGAE activen ese adjetivo en nuestros cerebros. Si quitásemos la palabra SGAE de todo el articulo seguiría recordando a la mafia.