La homeopatía aplicada al tratamiento de la tos

Con la llegada del invierno y el consiguiente descenso de las temperaturas, aparecen los primeros síntomas de enfermedades como resfriados, gripes y catarros. Una de las principales reacciones ante estos procesos es la aparición de la tos, un mecanismo de defensa natural del cuerpo que permite expulsar tanto los microorganismos que entran por las vías respiratorias, como el moco segregado por los bronquios para atraparlos.

Pero además del frío, la tos también puede ser provocada por otros factores asociados al entorno como la contaminación o el polvo, o consecuencia de afecciones más graves como asma, alergias e incluso enfermedades como tos ferina o tuberculosis. De esta manera, reconocer los diferentes tipos, puede ser de gran ayuda para saber cuál puede ser la mejor manera de calmarlos.

Las dos principales clases son la tos seca,  denominada «no productiva», y la tos blanda, «productiva». Aunque estos dos tipos de tos son los más comunes, existes otras clasificaciones en función de aspectos como la frecuencia, la tonalidad o la expectoración. De esta manera, la tos puede ser espasmódica, si se suceden rápidamente varios golpes de tos; o emetizante si viene acompañada de vómitos. Además, también existe el tipo bitonal, que mezcla tonos bajos y altos, como consecuencia de un posible trastorno en las cuerdas vocales; y la que comúnmente llamamos perruna, que es una tos ronca, de tonos bajos, característica de las infecciones de las vías respiratorias altas.

Para todas ellas, la homeopatía es una terapéutica de gran ayuda para calmar la tos y al mismo tiempo respetar los procesos naturales del organismo para defenderse frente a las afecciones propias de esta temporada. Además, los medicamentos homeopáticos, en general, no presentan efectos adversos relevantes asociados a su toma, son compatibles con otros tratamientos y pueden ser administrados tanto a mujeres embarazadas o lactantes, como a niños.

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